¿Hay personas que nunca desarrollan cáncer? Ejercicio, ayuno y emociones

Cada cierto tiempo se hace viral un mensaje que asegura que hay personas que nunca desarrollan cáncer porque comparten tres hábitos: sudan con frecuencia, se acuestan con un poco de hambre y expresan rápido sus emociones. Estos mensajes citan investigaciones reales, pero las conclusiones que sacan van más allá de lo que esas investigaciones demuestran.

La realidad es que no existe ningún hábito capaz de garantizar que una persona no desarrollará cáncer. Sin embargo, sí hay estilos de vida que ayudan a disminuir el riesgo de algunos tumores y mejoran la salud en general. A continuación analizamos qué hay de cierto en cada afirmación y qué hábitos ayudan de verdad.

¿Hay personas que nunca desarrollan cáncer? Infografía que compara tres creencias virales sobre ejercicio, ayuno y emociones con lo que dicen los estudios
Tres creencias virales sobre el cáncer frente a lo que muestran los estudios. Infografía: EcoKOMPASS.

¿Sudar mucho ayuda a prevenir el cáncer?

Uno de los argumentos más difundidos sostiene que sudar elimina metales pesados como el cadmio, el arsénico o el plomo, y que así se reduce el riesgo de cáncer.

Una revisión sistemática encontró que el sudor puede eliminar cantidades apreciables de algunos de estos metales, sobre todo en personas muy expuestas a ellos. Sin embargo, ningún estudio ha demostrado que sudar con frecuencia reduzca el riesgo de cáncer, y los principales órganos encargados de depurar el organismo siguen siendo el hígado y los riñones.

Lo que sí está ampliamente demostrado es que hacer ejercicio de forma regular reduce el riesgo de muchos tipos de cáncer. Un análisis con 1,44 millones de adultos asoció la actividad física en el tiempo libre a un menor riesgo de 13 tipos de cáncer, entre ellos el de colon, mama, endometrio, riñón y pulmón. Este beneficio no se debe al sudor, sino a mecanismos como:

  • Mantener un peso corporal saludable.
  • Reducir la inflamación crónica.
  • Mejorar la sensibilidad a la insulina.
  • Favorecer el funcionamiento del sistema inmunitario.
  • Disminuir el sedentarismo.

Por ello, la Organización Mundial de la Salud recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 minutos de ejercicio intenso, combinados con ejercicios de fortalecimiento muscular.

¿Dormir con el estómago vacío evita el cáncer?

Otra afirmación frecuente asegura que las personas que nunca desarrollan cáncer se acuestan con una ligera sensación de hambre, porque así «matan de hambre» a las células cancerosas, que necesitan mucha glucosa.

La evidencia no respalda esta explicación. Todas las células del organismo usan glucosa y el cuerpo mantiene estable el azúcar en sangre incluso durante el ayuno. Es cierto que en los periodos sin comer se activa la autofagia, un proceso por el que las células reciclan componentes dañados y que fue objeto del Premio Nobel de Medicina de 2016.

Donde sí hay un dato interesante es en el ayuno nocturno. En un estudio con 2.413 mujeres que ya habían tenido cáncer de mama, quienes pasaban menos de 13 horas sin comer por la noche tuvieron un 36 % más de riesgo de recaída que quienes ayunaban 13 horas o más. Es un estudio observacional y en supervivientes de cáncer, así que todavía no hay pruebas suficientes para recomendar el ayuno como forma de prevenir el cáncer en la población general.

Lo que sí parece beneficioso es mantener horarios de comida regulares, evitar las cenas muy tardías y copiosas y seguir una alimentación equilibrada que facilite un peso saludable.

¿Reprimir las emociones aumenta el riesgo de cáncer?

También circulan publicaciones que afirman que las personas que nunca desarrollan cáncer expresan rápido su enfado, porque reprimirlo mantiene alto el cortisol durante días y debilita las defensas frente a las células tumorales.

Aunque el estrés crónico puede alterar algunos aspectos del sistema inmunitario, no se ha demostrado que expresar la ira o no guardar rencor reduzca el riesgo de cáncer. Un gran metaanálisis con más de 116.000 personas de 12 estudios europeos no encontró relación entre el estrés laboral y el riesgo de cáncer.

Esto no significa que la salud emocional sea irrelevante: cuidar el bienestar psicológico mejora la calidad de vida, favorece los hábitos saludables y ayuda a afrontar las enfermedades. Las estrategias con más respaldo para manejar el estrés son:

  • Practicar ejercicio físico.
  • Dormir las horas necesarias.
  • Mantener relaciones sociales saludables.
  • Practicar técnicas de relajación o meditación.
  • Buscar apoyo psicológico cuando sea necesario.

¿Qué hábitos reducen de verdad el riesgo de cáncer?

Los estudios no muestran que las personas que nunca desarrollan cáncer compartan un único hábito, pero sí identifican varios factores que disminuyen el riesgo de muchos tumores:

  • No fumar ni consumir productos de tabaco.
  • Limitar o evitar el consumo de alcohol.
  • Mantener un peso saludable.
  • Practicar actividad física de forma regular.
  • Seguir una dieta rica en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
  • Reducir el consumo de carnes procesadas y alimentos ultraprocesados.
  • Proteger la piel de la radiación ultravioleta.
  • Vacunarse frente al virus del papiloma humano (VPH) y la hepatitis B cuando esté indicado.
  • Participar en los programas de detección precoz recomendados para cada edad.

Si te interesa la relación entre hábitos y salud, puedes leer también nuestro análisis sobre el higienismo o sobre el sistema glinfático y la higiene del sueño.

Personas que nunca desarrollan cáncer: puntos destacados

  • Ningún hábito garantiza que una persona no vaya a desarrollar cáncer.
  • Ejercicio: se asocia a menos riesgo de 13 tipos de cáncer, por el peso, la insulina y la inflamación, no por el sudor.
  • Ayuno nocturno: ayunar 13 horas o más por la noche se asoció a menos recaídas en mujeres con cáncer de mama; en prevención general aún faltan pruebas.
  • Emociones: el estrés no se ha relacionado con más cáncer, pero cuidar la salud emocional mejora la calidad de vida.
  • Lo que más protege: no fumar, moverse, comer bien, limitar el alcohol, vacunarse y hacer las revisiones.

Importante: si tienes antecedentes familiares de cáncer, síntomas que te preocupan o estás en tratamiento, consulta con tu médico antes de hacer cambios como ayunos prolongados. Este artículo es divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.

Conclusión: ¿existen personas que nunca desarrollan cáncer?

Los mensajes virales suelen simplificar enfermedades muy complejas. Sudar con el ejercicio, dejar un ayuno nocturno amplio o aprender a gestionar las emociones pueden formar parte de un estilo de vida saludable, pero ninguno de estos hábitos garantiza que una persona no vaya a desarrollar cáncer. La prevención no depende de un único hábito milagroso, sino de la suma de muchas decisiones saludables mantenidas en el tiempo.

Fuentes

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